miércoles, 1 de diciembre de 2010

Desarrollo cognoscitivo en la adultez tardía

Cuando las personas envejecen, la capacidad para vivir independientemente es una importante prueba de competencia cognitiva, medida por siete actividades instrumentales de la vida diaria: manejo de las finanzas, compras para necesidades, empleo del teléfono, consecución de transporte, preparación de alimentos, toma de medicamentos y mantenimiento del hogar. Se cree que el principal contribuyente en cambios en las habilidades cognitivas y en la eficiencia de procesamiento de información es la disminución general del funcionamiento del sistema nervioso central, medida por el tiempo de reacción, lo cual puede afectar el desempeño en pruebas de inteligencia, especialmente en las que tienen un tiempo prefijo, y puede interferir la capacidad de aprender y recordar.

Memoria

La mala memoria se considera signo de envejecimiento. Al igual que otras habilidades cognitivas, el funcionamiento de la memoria de los ancianos varía mucho.

Memoria a corto plazo:Los investigadores evalúan la memoria a corto plazo pidiendo a una persona que repita una secuencia de números, ya sea en el orden presentado o en el orden inverso.
*Memoria sensorial: la repetición inmediata en el mismo orden
*Memoria de trabajo: la repetición inversa.

Memoria a largo plazo: Los investigadores dividen la memoria a largo plazo en tres grandes componentes:
*Memoria episódica: ¿recuerda que desayuno esta mañana?
*Memoria semántica: mantiene almacenado el conocimiento de los hechos históricos, localizaciones geográficas, costumbres sociales, significado de palabras y así sucesivamente. Esta no depende de recordar donde y cuando se aprendió.
*Memoria procedimental: incluye habilidades, hábitos y manera de hacer cosas que pueden recordarse sin esfuerzo consciente.

Desarrollo Intelectual
Una controversia importante concierne el mantenimiento o declinación de la inteligencia en la edad adulta tardía. La inteligencia fluida, la capacidad para resolver nuevos problemas, parece declinar; pero la inteligencia cristalizada, que esta basada en el aprendizaje y la experiencia, tiende a mantenerse o incluso aumentar. El funcionamiento intelectual en la edad adulta tardía está marcado por influencias ambientales y culturales. Algunos aspectos de la inteligencia parecen aumentar con la edad, la mecánica de la inteligencia declina a menudo, pero la pragmática de la inteligencia (pensamiento práctico, conocimiento y habilidades especializados, y sabiduría) continúan creciendo. La vejez exitosa, involucra optimización selectiva con compensación (uso de capacidades especiales para compensar pérdidas).

Aunque la memoria sensorial, los aspectos de la memoria de corto plazo, y la memoria de largo plazo parecen ser tan eficientes en los adultos de mayor edad como en las personas más jóvenes, la memoria de largo plazo para la información recién aprendida es con frecuencia menos eficiente, según parece a causa de problemas de codificación y recuperación. La capacidad para recordar sucesos distintivos, la memoria procedimental y la memoria para el conocimiento general, se mantienen bien. Si bien es cierto que el anciano ya no cuenta con la misma eficiencia que tuvo en su juventud, en relación a algunas habilidades cognitivas; en la actualidad es poseedor de un conocimiento pragmático, que se conoce como sabiduría, la cual ha sido acumulada como producto de su experiencia a lo largo de la vida. De esta manera, el adulto mayor posee un gran desarrollo de la comprensión por medio de la experiencia y la capacidad para aplicarlos a sus asuntos importantes.

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